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Avenida Gerardo Gutiérrez


Muchos políticos, cantantes, futbolistas, escritores, bailarines, médicos, investigadores, artistas, filósofos y demás profesionales suelen tener el reconocimiento de la sociedad. Hemos de admitir que no sucede lo mismo con los empresarios, y últimamente todo lo contrario, reciben incluso el menosprecio de algunos gobernantes, que pretenden influir en otros recitando poesías sobre los ricos. Demuestran los empresarios que lo que verdaderamente les importa es crear y hacer lo que mejor saben hacer día tras día, con su trabajo y dedicación en búsqueda constante de sus sueños.

Pero hace unos días recibimos una noticia que, por eso de ser poca habitual, cobra mucha relevancia. Fue el Ayuntamiento de Boecillo (Valladolid) el que ha decidido reconocer la labor de un empresario, un grande: Gerardo Gutiérrez Fuentes, a través de la concesión de una calle, mejor dicho una avenida -que es más grande que una calle- en la entrada de su segunda casa, el Parque Tecnológico de Boecillo: Avenida Gerardo Gutiérrez, ni más ni menos.


Obviamente, la decisión de que una calle lleve su nombre es importante, sin duda, aunque lo más relevante es el fondo de este hecho: alguien se acuerda de las empresas, de los empresarios, de lo importante que son para el buen desarrollo de la sociedad. Rebelde, valiente, innovador, persistente, Gerardo Gutiérrez no es un empresario cualquiera.

Zarpó desde su México natal hasta Riaño, y tras su formación universitaria, logró un buen puesto en una multinacional farmacéutica que abandonaría para perseguir su sueño, el sueño de crear una empresa y llevarla hacia lo más alto. Así lo consiguió, no sin muchas dificultades, como aquella terrible situación en la que se incendió la fábrica poniendo en peligro la continuidad de la empresa. A pesar de la dificultades, Gerardo sale de la crisis más fuerte, junto a su equipo de profesionales en Gadea, todos a una.

Tenaz como pocos, consiguió convertir a su compañía en una empresa social, permitiendo la entrada en el capital a cuantos trabajadores desearon hacerlo. La exitosa trayectoria de la empresa, líder en la fabricación de esteroides, fue premiada cuando una multinacional norteamericana adquirió la compañía.


En aquel entonces, lejos de coge el dinero y corre, se embarcó en los últimos años en varias decenas de empresas familiares, aportando capital y conocimiento, la mayor parte de Castilla y León, especialmente Incosa. Todo un verdadero patriota. Inmenso ejemplo de compromiso con la sociedad, aún dedica gran parte a realidades sociales como su propia Fundación.

Quiero destacar su aportación a la Asociación de la Empresa Familiar durante su presidencia, hablando bajito pero alto, representando a lo grande a los asociados de EFCL.

Gerardo, corazón blanco, alma de Champions, el acuerdo por bandera. Muchos más Gerardos, muchas más avenidas.

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