PAULO FUTRE, el mejor futbolista que vi.

Montijo le vio nacer. Paulo Jorge do Santos Futre forma parte de mi vida futbolística. La primera vez que le vi fue en la semifinal de la Copa de Europa que el Oporto finalmente ganó al Bayern de Munich. Fue en Mayo de 1997 contra el Dinamo de Kiev. Su actuación llamó mi atención. La final remató mi conclusión: estábamos ante un futbolista diferente que haría historia. Futre ganó la final él solito, aquel tacón inolvidable a Madjer, las arrancadas por la banda izquierda dejando a los defensores tras su estela, al más puro estilo del Maradona "inglés". Futbolista rapidísimo, capaz de conducir el balón controlado a pesar de su velocidad; regate milimétrico; cambio de ritmo sorprendente; desborde y capacidad de pase simultáneos; y gol. Jamás pensé que unos meses después fuera jugador del Atleti. Y así fue. Gracias a Jesús Gil, llegó al Atleti, con el "balón de plata" bajo el brazo. Sporting y Oporto, paradas iniciales.


Aquellas chanclas de baño, el Joy Eslava...la historia comenzaba. Después de su debut con el Sabadell comenzó la fiesta. El 0-4 al Real Madrid convino que ya era un ídolo. Melena al viento, comenzó a recorrer las bandas de los campos de fútbol de España, emocionando e ilusionando a una afición huérfana de referentes. Aquellos años fueron inolvidables. 6 temporadas en las que hubo de todo pero sobre todo mucha pasión. Paulo Futre (Paolo para Gil y Gil) devolvió al Atleti a la pelea por los títulos y, lo más importante, comulgó con una afición que siempre le idolatraría. Aquel "Paulo, Paulo Futre" al son de Queen sería la canción reina en al Vicente Calderón aquellos maravillosos años.

Las lesiones -malditas- evitaron alargar su reinado. Pero sin duda, en algún momento llegó a ser uno de los mejores futbolistas del mundo, y el mejor en su puesto, sin duda.

Una marcha traumática del club de sus amores, le hizo recalar en el Benfica. Olympique, Reggiana, Milan, West Ham y....su regreso, qué gran alegría! Aquella rodillera fue el símbolo de su amor por el Atleti. Volvió, a pesar de que ya no estaba al 100%, pero la llamada de Antic fue el mejor antídoto para mitigar su marcha inicial.


Podría quedarme con aquel partidazo en Bilbao, con aquella cabalgada eterna ante el Hércules, con su historia de amor y odio con su querido Luis Aragonés, con sus berrinches y abrazos con Jesús Gil, los miles de regates a Chendo, su lucha ganadora con Buyo, con la temporada que nos lideró hasta el título de liga, cuando negó en varia ocasiones a los vecinos...pero quiero destacar cuatro vivencias de todas ellas.


Primero-. La final de Copa ante el eterno rival. Y eses gol, madre mía, qué gol. 27 de Junio de 1992 y yo estuve allí. Mitad del Bernabéu era blanco, y más de la mitad era rojiblanco. La quinta en decadencia, aquello fue la puntilla. Aquel gol fue la locura de gol. Primero por su belleza plástica, segundo por el alboroto que generó. El segundo gol de otro genio, Bernd Schuster, nos dio la mayor alegría deportiva de la era Futre. Pero como dijo él mismo, "no cambio una Champions por aquella Copa". La gorra del Atleti en el calzón azul, la enorme copa -más grande que otras veces- al aire.


Segundo-. El regreso. No se sabe lo que un jugador es querido hasta que sucede algo parecido. Luego vendría el caso celestial de Fernando Torres. 29 de Julio de 1997, cuatro años después. La presentación del nuevo equipo no fue tal. Sólo fue la de Paulo Futre. El presidente Gil pudo poco más que hablar unos segundos. Le gente aclamaba a Paulo "que hable Futre", y así fue. Emoción, pasión, devoción. Nunca se fue, ni nosotros.


Tercero-. Aquel día que estuvo en el Frente su inolvidable. Acompañado por su hijo Fabio, gorro, abrigo y bufanda atlética, por delante. Subido a la valla, altavoz en mano, y animando como uno más. Porque eso es lo que él deseaba aquel día. Vivir como tantos lo habíamos vivido con él en el campo. Lo nunca visto. Ningún jugador llegó a ser tanto tanto como nosotros. 6 de Febrero de 2012. El partido fue lo de menos.


Cuatro.-. El legado de Futre para unos será su inmenso juego. Para mí, por encima, está el que nos enseñó a creer, a luchar, a competir, nos devolvió al lugar de los sueños que otrora habíamos disfrutado. Recuerdo en el Calderón a un señor situado detrás de mi, estaba llorando. Le pregunté si le pasaba algo. Y el buen hombre, ya entrado en año, sólo acertaba a balbucear "es Futre, es Futre". Pues eso, pocas veces la comunión de un jugador fue tan emocionante que la de Futre y el Atleti.


Y dejó el fútbol. Tras un breve paso por Japón. Una tercera llegada al Atleti fue el año en el que fue director deportivo. Y desde el despacho, triunfó de nuevo contribuyendo de manera protagonista al sacarnos del infierno en el que nos había metido aquel tal Luis Rubí.


Otro momento para el recuerdo fue cuando, ya en el nuevo Metropolitano, y escoltado por sus hijos Fabio y Paulo, descubrió su placa y efectuó el saque de honor en el partico contra el Sporting de Portugal. No cabía en sí de emoción. Yo tuve la oportunidad de saludarle. Estaba en la gloria, seguía tan aclamado como siempre. El "paulo, Paulo Futre" volvió a sonar. 11 de Abril de 2018.


Paulo Futre, una de las leyendas del Atlético de Madrid. Por ser uno de los mejores jugadores del mundo en su época, por ser atlético de corazón. Uno de los nuestros.

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